24 de abril de 2017

Delegación de Europarlamentarios en Perú.

 
 


Una delegación del Parlamento Europeo visitó Lima durante los días 18 al 20 de abril para reforzar la cooperación con el Congreso y el Ejecutivo peruanos con cuyos representantes abordaron el comercio e inversiones, así como las labores para la reconstrucción en Perú tras los daños por las lluvias.

La comitiva estuvo integrada por los españoles Luis de Grandes Pascual, Ramón Jáuregui Atondo, Agustín Díaz De Mera, Santiago Fisas Ayxelá y el estonio Indrek Tarand.
 
Durante está visita se han reunido con el presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, con varios miembros de su gobierno, con la presidenta del Parlamento, Luz Salgado, y con diversas organizaciones de la sociedad civil.

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Fuentes gráficas: Noticias TV Perú, Congreso del Perú e Idea Perú.

20 de abril de 2017

Portazo de Erdogan a la UE.

Hubo un tiempo en el que parecía que los caminos avanzaban, en general, hacia adelante. Más allá de los enormes problemas y dificultades que siempre han acompañado a la humanidad, daba la sensación de que en términos generales nos dirigíamos hacia mayores cotas de libertad, bienestar y respeto a los derechos humanos. No hay que ir muy lejos. En la década pasada, comenzaba el siglo cuando la Unión Europea ampliaba sus fronteras como nunca, pasaba de 15 a 27 miembros y comenzaba a negociar la largamente perseguida (y difícil) incorporación de Turquía al club europeísta. Por aquellos años también, al otro lado del Atlántico Barack Obama ganaba las elecciones con el discurso más inusitadamente esperanzador y progresista que podríamos imaginar de la primera potencia del mundo.

No quiero ser derrotista en absoluto. No me malinterpreten. Mi hipótesis es siempre que el género humano ha ido encontrando, más bien que mal, soluciones a sus problemas. Pero estarán de acuerdo conmigo en que desde aquellos albores del siglo XXI hasta hoy han pasado tantas cosas que el mundo parece otro. Y diría que parece peor. 

Reconozcamos que la entrada de Turquía en la Unión Europea no era tarea fácil. Sin embargo, en aquellos años, parecía un objetivo posible: fundamental para nosotros, desde el punto de vista estratégico; necesario para ellos, desde la perspectiva económica. Suficientemente viable como para intentarlo.
 
Hoy, en cambio, la puerta se cierra por la deriva autoritaria de Tayip Erdogan. Desde el fallido golpe de Estado del año 2016, se calcula que han sido purgados 150.000 empleados públicos, entre ellos miles de profesores, médicos, jueces y fiscales; decenas de miles de ciudadanos han sido detenidos; más de 2.000 periodistas despedidos y decenas de medios de comunicación prohibidos y clausurados. En los últimos meses, el panorama no dejaba albergar muchas esperanzas sobre el camino emprendido por el régimen. Pero el referéndum del pasado domingo marca un hito inasumible en la escalada autoritaria.
 
La celebración de una consulta para ampliar los poderes del presidente mientras se mantiene el estado de excepción y se intimida a los opositores; en un marco legal 'inadecuado', según los observadores de la OSCE; con unos resultados impugnados por el principal partido de la oposición; y ya el colmo, la amenaza de volver a implantar en el país la pena de muerte, plantean un panorama tan radicalmente alejado de los valores europeos que parece dar la impresión de que el presidente turco ha pretendido deliberadamente dar un portazo a la entrada del país en la UE. O al menos, no le ha importado hacerlo.

La situación debería hacernos reflexionar sobre la proliferación de líderes en negativo, políticos elegidos democráticamente, como Trump, que airean una belicosidad alarmante, con la palabra guerra cada día más presente en las páginas de los periódicos; primeros ministros, como Cameron, que llevan a sus ciudadanos a tomar decisiones perjudiciales para sí mismos; o presidentes, como Tayip Erdogan, que han convertido un país casi europeo en un régimen personal autoritario con una población dividida por la mitad.
 
Más allá de la lógica diplomática de los gobiernos europeos, que llaman al diálogo y al consenso con todas las fuerzas políticas, es una evidencia que Turquía ha desandado su camino y se sitúa hoy a años luz de donde estaba en 2004 cuando comenzó oficialmente el proceso para su adhesión a la UE. El Parlamento Europeo pidió ya en noviembre pasado que la candidatura turca se paralizara y hoy, con más motivos todavía, los socialistas exigimos que las negociaciones se suspendan. No podemos seguir planteando un futuro común con un país que ha tomado una ruta inaceptable. No deseamos tener como socio a un líder que recorta libertades, reprime a la oposición y divide a su propio país. Ha sido él, y no nosotros, quien ha cerrado la puerta.

Publicado en 20minutos, 20/04/2017

 

11 de abril de 2017

Comisión AFCO. 11/04/2017


Medidas legítimas para la protección de los denunciantes de irregularidades que, en aras del interés público, revelan información confidencial sobre empresas y organismos públicos.


Mujeres como ella.

Sirvan estas líneas de tributo a Carme Chacón y a las que,como ella, han protagonizado una de las transformaciones más extraordinarias de la historia española: la de la igualdad.

Era Carme un prototipo de la sociedad española de estos últimos cuarenta años. Los mejores de nuestra historia contemporánea. Los que comenzaron a mediados de los setenta del siglo pasado, cuando murió Franco y fuimos capaces de hacer la transición a la democracia con el abrazo reconciliatorio de un país fracturado por la Guerra Civil y por cuarenta años de dictadura. Carme nació entonces, en 1971, y adquirió su conciencia política en la España de los ochenta, cuando gobernaba Felipe González.
De familia humilde, trabajó y estudió, como muchos españoles de la época. Era aquel un país con hambre de progreso. Formaba parte de nuestra cultura superar nuestra condición social de origen, en gran parte influenciados por unos padres, hijos de la guerra, que querían que sus hijos estudiaran como fuera, haciendo los sacrificios que hiciera falta.

Carme fue una de aquellas mujeres jóvenes de los ochenta que acudieron a la universidad multiplicando el número de universitarios que había en España pocos años antes, y logrando que el número de mujeres en ella fuera ligeramente superior al de hombres por primera vez en la historia de nuestro país.
Carme supo desde niña que sufría una cardiopatía severa y nunca limitó su vida por ello. Al contrario, luchó contra esa adversidad con esfuerzos renovados, yo diría con determinación femenina, esa que la mayoría de las mujeres tienen en su ADN para superar un mundo injusto para con ellas. Estudió Derecho, cursó estudios de postgrado, viajó a universidades extranjeras, publicó artículos y texto académicos, y comenzó la difícil carrera de la docencia universitaria.

También se hizo socialista. Orígenes familiares republicanos y contactos progresistas en la universidad y en el pueblo en el que nació le llevaron a la primera lista electoral en Esplugues de Llobregat, donde ejerció de concejal.

Yo la conocí en 2000, en el Congreso de los Diputados, a donde ambos llegamos por primera vez en las elecciones generales de aquel año. Yo había leído un ensayo suyo, un pequeño opúsculo sobre federalismo cooperativo, y cuando me acerqué a ella y se lo dije ella se emocionó porque quien para ella era un referente del PSOE hubiera leído su libro. Recuerdo bien su alegría, que expresaba con una sonrisa abierta, sincera, muy necrológicas de estos días la reflejan bien.
Pero estas líneas que EL CORREO me da la oportunidad de escribir deberían servir para reivindicar lo que en ella era nuclear: su determinación y su compromiso.

Determinación para ser más, para sobreponerse a las adversidades, para superar barreras, para vencer obstáculos.
En solo quince años, Carme lo fue todo y estuvo a punto de ser nuestra secretaria general en el Congreso de Sevilla de 2012. Yo no voté porque no era delegado, pero no oculto que apoyaba a Alfredo Pérez Rubalcaba, y me pregunto hoy qué hubiera pasado si el resultado hubiera sido otro. Como los ejercicios de ucronía política son inútiles, dejo la pregunta como expresión de mis propias dudas. Lo cierto es que Alfredo dimitió en 2014, después de unas elecciones europeas de malos resultados –en las que yo mismo era candidato– y desde entonces estamos como estamos.

Pero ya antes, en 2011, Carme quiso ser candidata a las elecciones generales cuando Rodríguez Zapatero anunció que no volvería a presentarse. Vuelvo a la ucronía, ¿habría obtenido ella mejores resultados que Alfredo Pérez Rubalcaba?
Son preguntas inútiles, pero solo muestran lo lejos que llegó una persona tan joven y tan capaz en tan poco tiempo.
Esa determinación iba unida a su compromiso con nuestras ideas. Era catalanista, pero no nacionalista. Defendía el autogobierno, pero desde una perspectiva federalista. Reivindicaba su lengua y su identidad, pero la compartía con otras lenguas y otras identidades. Catalana y andaluza, como tantos. Catalana y española y europea, sin conflictos internos ni antagonismos. Con sentido de Estado, con mucho sentido común, socialdemócrata moderna, estudiosa y seria en su trabajo, muy responsable.Quizás vivió peligrosamente. Es fácil decirlo ahora, pero siempre nos quedará la duda de si enfrentó u enfermedad con una valentía peligrosa. Quiero creer que murió sin enterarse. Durmió para siempre, pero nos dejó su recuerdo, sus referencias de mujer socialista de una época de la que nos sentimos orgullosos. De la época y de mujeres como ella.

Por eso he querido rendir con estas líneas no solo un homenaje a Carme Chacón, sino a las mujeres que han protagonizado, como ella, una de las transformaciones más extraordinarias de la historia española: la de la igualdad entre mujeres y hombres en una sociedad moderna y justa..

Publicado el 11/04/2017. El Correo.

8 de abril de 2017

La foto de la derrota.

En una tribuna de opinión publicada recientemente en El Mundo, una periodista se preguntaba: "¿Por qué nos niega este Gobierno la foto de la derrota de ETA?" ¿Qué foto es esa?, me pregunto yo. ¿Qué foto nos falta?
Se dice que los vencidos suelen ser más inteligentes que los vencedores porque están obligados a forzar la inteligencia para superar las consecuencias de su derrota. Espero sinceramente que esto no ocurra en este caso.

Hay en algunos círculos políticos y mediáticos una resistencia incomprensible a dar por finalizada la violencia y, peor aún, a dar por derrotada definitivamente a ETA. Digo incomprensiblemente porque al hacerlo alimentan la duda sobre quién es verdaderamente el derrotado.

El final de ETA se produjo hace ya más de cinco años, el 20 de octubre de 2011, cuando la organización terrorista anunció el "fin definitivo" de la violencia. No hubo condiciones previas, no hubo cambios en las leyes ni en los marcos jurídicos y políticos de nuestra democracia, no hubo cambio alguno en la política penitenciaria. Fue un cese unilateral e incondicionado. Algunos nunca pensamos que el final de tan trágica historia fuera tan limpio, tan claro, tan democrático.

Cinco años después anuncian su desarme. Poco importa que lo envuelvan en el celofán de un acto supuestamente político. Poco importa que la teatralización de la entrega de la información sobre la ubicación de sus armas al Gobierno francés se vea acompañada de una propaganda inmerecida, como si les debiéramos algo por hacerlo, o como si ellos fueran los buenos de una película de asesinos. Todo eso es colateral, lo importante es que abandonaron las armas hace cinco años y ahora las entregan. Y mañana disolverán la banda. Siempre soñamos que su final fuera así. Y puesto que la democracia ganó, no cometamos el error de atribuirles a ellos la victoria cuando solemnizan su propia derrota.

Quienes aspiraban a otro final deberían explicarnos cómo debiera haber sido, y si lo hicieran, muchos pensamos que quizá todavía lo estaríamos esperando. ¿Es que ha triunfado su causa? Evidentemente no. Su violencia arruinó su causa. Fue tal la contaminación moral que produjo el terrorismo a la causa nacionalista que lo impulsó que hoy el País Vasco está sereno y estable en el autonomismo, y el PNV, la fuerza política mayoritaria, se aleja de su contacto con sabia prudencia.

Hacen política y están en las instituciones, claro, pero ¿es eso malo? ¿No fue precisamente ese el argumento que la democracia utilizó para deslegitimarles? "Hagan política -les decíamos- y no maten. Utilicen la palabra, participen en las instituciones, usen la democracia". Pues bien, eso es lo que hacen y ese es nuestro triunfo.

Por supuesto, hay causas pendientes y heridas muy abiertas. El relato de la verdad, por ejemplo, es un tema importante. Personalmente, tengo pocas dudas sobre cuál será el relato histórico de esta tragedia. ¡Es tan evidente! No habrá confusión sobre la realidad, porque ni el contexto, ni las equidistancias, ni la represión policial -incluidos sus errores- podrán ser manipulados para falsificar sus horribles crímenes. Habrá negadores del holocausto, pero la fuerza y el drama de las víctimas los borrarán del mapa de la memoria colectiva. Por eso, ellas, las víctimas, deberán permanecer como protagonistas activas de ese relato de la verdad y como causa permanente de nuestros deberes de reparación y justicia.

"Queremos un fin de ETA sin impunidad", se dice también. No hay razones para dudar de que esto está siendo así. La policía sigue investigando atentados y deteniendo a activistas. La justicia sigue produciendo condenas a día de hoy, los condenados están en cárceles y no hay ni una sola medida de atenuación o acortamiento de penas. Es más, el régimen penitenciario de los presos de ETA se produce en cárceles distantes a pesar de que la política de dispersión aplicada no tiene hoy las necesidades y las razones que tenía cuando se adoptó a principios de los años 90 del siglo pasado. Aplicar la Ley Penitenciaria en la perspectiva resocializadora de su función no es impunidad, es justicia.

Publicado en El Huffington Post, 8/04/2017.

3 de abril de 2017

Solidaridad con las victimas de Colombia. 3/04/2017.

 
 


Nota de prensa, 3/04/2017

 Ramón Jáuregui: “En estos momentos de dolor, nuestra solidaridad está con las víctimas, con sus familias y con el conjunto del pueblo colombiano”

El copresidente de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana muestra su tristeza y expresa su solidaridad con los afectados por la avalancha en Mocoa (Colombia), que ha provocado más de 250 muertos.

 "Como amigo del pueblo colombiano, quiero expresar mi tristeza ante la tragedia que ha golpeado este sábado a la ciudad de Mocoa; tristeza que sin duda comparten todos los miembros de EuroLat.

Seguimos con preocupación los trabajos de búsqueda de las personas aún desaparecidas y de atención a los damnificados, esperando que se consumen con éxito lo antes posible. En estos momentos de dolor, nuestra solidaridad está con las víctimas, con sus familias y con el conjunto del pueblo colombiano”.

Según los últimos datos ofrecidos por la Cruz Roja de Colombia, más de 250 personas han fallecido y unos 400 han resultado heridas en la madrugada del sábado tras producirse una avalancha provocada por las intensas lluvias que causaron el desbordamiento de tres ríos que pasan por la ciudad de Mocoa.

Via: Socialistas en el Parlamento Europeo.

Entrevista Radio Euskadi 3/04/2017.

Entrevista en el programa Boulevard de Radio Euskadi. 3/04/2017.

En este enlace.

1 de abril de 2017

Disolución, memoria y perdón.

Hace ya más de cinco años que ETA abandonó la violencia. En los primeros días de abril entregarán las ramas. ¿Qué falta? Que disuelvan la banda. Es a partir de ese hecho que la democracia puede ser generosa y aplicar la ley penitenciaria con flexibilidad y con el sentido de reinserción que late en nuestro sistema punitivo.

Hay una fuerte corriente de pensamiento (y no sé si también de sentimiento) en la derecha española que rechaza cualquier gesto de humanidad con los etarras y que incluso niega lo evidente: la derrota de ETA. A unos les mueve la venganza y a otros el sectarismo de no querer reconocer que ETA fue derrotada en la etapa de Rubalcaba y Zapatero aunque fuera la democracia en su conjunto (sociedad, policía, leyes, etc.) quien la venció realmente. Algunos hasta piden al Gobierno español que no nos niegue la “foto de la derrota”. Yo no sé muy bien qué foto es esa ni qué necesidad hay de inmortalizar lo que todos sabemos: que ETA terminó hace cinco años y que vivimos en paz desde aquel venturoso 20 de octubre de 2011.

Los vascos sí lo sabemos. Quienes allí viven lo saben bien. Pero quedan cosas por hacer. La primera es hacer irreversible la paz con la disolución de la banda después de su desarme. La segunda es acercar a los presos a cárceles próximas al País Vasco. Ya no hay razones ni políticas, ni policiales ni siquiera legales para mantener la dispersión. 

La tercera es construir un relato de lo sucedido basado en la verdad. Las víctimas deben ser el eje de esa memoria y los testigos de una realidad incontrovertible. No puede haber equidistancias ni contextos justificativos de su terrorismo. 

En ese contexto, la flexibilidad en la aplicación de la ley penitenciaria, humaniza y facilita una reinserción necesaria. La generosidad es la virtud del vencedor. La democracia española puede ser generosa porque ha derrotado a la violencia. La generosidad y la inteligencia en este asunto nos ayudarán a superar con bien esta trágica página de nuestra historia. No se trata de eximir de la culpa ni de acortar las condenas, sino de aplicar la justicia con generosidad. La ley lo permite y no por ello deja de ser justicia. 

Publicado en Vida Nueva, 1 abril 2017
Ramón Jáuregui Atondo.
Eurodiputado
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Foto: SANTOS CIRILO
Videos: PARLAMENTO EUROPEO.