23 de junio de 2017

La cuenca atlántica, un horizonte por explorar.

Uno de los ámbitos geográficos con los que la Administración Trump ha mostrado un comportamiento menos previsible es Latinoamérica. Algunas de las agrias declaraciones realizadas por el mandatario durante la campaña electoral se han diluido como un azucarillo en un vaso de agua: es el caso de la pretendida construcción del muro en la frontera con México, a pagar por los propios mexicanos, o la retirada de Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), que también parece haber quedado en el olvido.

Sin embargo, hay otros aspectos de la política exterior norteamericana en esa región que siguen siendo una incógnita. Por el momento, no sabemos con claridad cuál va a ser la posición de la Administración Trump con respecto a Cuba, aunque todo hace temer que el movimiento de aproximación iniciado por la Administración Obama no vaya mucho más lejos. Tampoco está clara la continuidad del apoyo al proceso de paz en Colombia, donde la contribución financiera, diplomática y técnica de Estados Unidos resultaba muy útil. Ni siquiera en el caso de Venezuela hay un posicionamiento neto de la Administración Trump en este momento.

Los europeos debemos hacer nuestras las oportunidades que el aislacionismo estadounidense abre para nosotros. Ha llegado el momento de que la Unión Europea (UE) asuma un rol más relevante en la gobernanza mundial. A estas alturas, solo el euroescepticismo más recalcitrante cuestiona la necesidad de que Europa avance en seguridad y defensa colectiva, fortalezca su política comercial y se haga cargo del liderazgo en la lucha contra el cambio climático. Pero además, Europa debe aprovechar la coyuntura para reforzar su presencia en regiones donde su influencia puede ser bienvenida: es el caso de América Latina.

Pese a los indudables vínculos que unen a ambas regiones, la última década ha sido testigo de una falta de coincidencia. Mientras que Latinoamérica focalizaba sus esfuerzos de atracción de inversores y generación de alianzas en Asia (con China, Japón o Corea como actores preferenciales), la UE miraba hacia su vecindad, preocupada por el alto nivel de conflictividad de la misma. El Mediterráneo, Oriente Medio, las fronteras con Rusia o los conflictos en África reclamaban atención urgente, lo cual impedía dirigir una mirada más sosegada hacia América Latina.Europa y América Latina tienen muchos elementos en común. Comparten un legado histórico, cultural y de valores, dos lenguas oficiales de la UE lo son también en América Latina, tienen similares marcos políticos y jurídicos —especialmente en comparación con otras regiones, como Asia— y sus visiones respecto a la gobernanza global, desde el terrorismo al cambio climático, guardan también grandes semejanzas. Además, sus sociedades civiles están conectadas a través de lazos familiares y personales y continuos contactos académicos, empresariales, laborales y comerciales. En este último aspecto, el comercial, América Latina es una tierra de oportunidad para los inversores europeos, pero también lo es Europa para las empresas y productores latinoamericanos: se trata de dos grandes mercados, con millones de consumidores, que funcionarán más eficientemente cuanto más integrados estén. Al mismo tiempo, Europa puede proporcionar a Latinoamérica un enorme caudal de conocimiento muy útil en materias tan variadas como integración regional, cohesión social y territorial, cooperación transfronteriza, innovación empresarial y mejora de la fiscalidad.

Es hora de cambiar esa pauta y sacar partido a las oportunidades que ofrece una alianza estratégica con Latinoamérica, ahora que el giro nacionalista de Estados Unidos aleja a la gran potencia del norte del que fuera su “patio trasero”. Para ello deberíamos empezar a cultivar la idea de una Cuenca Atlántica que, si trabaja coordinadamente, posee un inmenso potencial.

Europa tiene ya una larga serie de acuerdos económicos y comerciales con países o grupos de países de la región (México, Chile, Colombia, Perú y Ecuador o Centroamérica). Además, está trabajando en la modernización de los acuerdos con México y Chile y en la firma de un acuerdo político y de cooperación con Cuba, que tendría sin duda carácter histórico. Por supuesto, la joya de la corona en términos económicos sería la culminación de las negociaciones para la firma de un acuerdo con Mercosur, que es el bloque económico y demográfico más grande de la región. Este entramado de acuerdos puede ser la simiente de la integración transregional de la Cuenca Atlántica, como en su día lo fue la CECA para la futura UE. Es evidente el enorme valor añadido que tendría tal integración, que además abriría a Europa las puertas del Pacífico.

Al potencial económico de la Cuenca Atlántica hay que sumar su doble potencial energético y medioambiental: si Latinoamérica es fuerte en energías fósiles, Europa lo es en energías limpias, y ambas regiones comparten una conciencia clara de la necesidad de luchar contra el cambio climático. América Latina tiene activos medioambientales claves para el futuro del planeta, desde la Amazonia a los territorios colindantes con la Antártida, pero al mismo tiempo es una de las regiones del mundo más vulnerables a los efectos del calentamiento global. Si la Cuenca Atlántica trabaja conjuntamente en este tema generará un consenso suficientemente grande como para atraer a otros actores claves, en particular a China. Y por supuesto, de cara al futuro, esperemos que un nuevo cambio en la Casa Blanca permita volver a sumar a Estados Unidos.

Desde el punto de vista demográfico, la Cuenca Atlántica aúna a más de 1.000 millones de personas, un porcentaje importante de los cuales mantienen vínculos familiares, personales, laborales o de otra índole. La imbricación de las sociedades civiles ya es un hecho, y cuenta incluso con iniciativas de integración tan interesantes como las cumbres en el ámbito académico y empresarial que se producen en los márgenes de las Cumbres UE-CELAC de jefes de Estado y de Gobierno.

Es más, dicha imbricación entre las sociedades civiles irá inexorablemente en aumento gracias a una serie de avances tecnológicos que empiezan a prosperar. Uno de ellos es el proyecto de unir Oporto y Salvador de Bahía a través de un cable de fibra óptica, que acelerará las comunicaciones de manera revolucionaria, facilitando la relación entre empresas, instituciones, universidades y ciudadanos. No menos importante será el impacto de los cambios en el transporte aéreo: ya estamos viendo compañías low cost que abaratan enormemente el precio de los billetes, lo cual pone al alcance de casi todos realizar viajes transatlánticos cada vez más frecuentes. Socialmente, este abaratamiento permitirá a las familias con miembros en las dos orillas verse con más frecuencia y favorecerá la movilidad de los estudiantes e investigadores. Económicamente, hará menos costosos los desplazamientos por razones profesionales y ayudará al florecimiento del turismo en muchos países de América Latina, un sector que —si se dirige de manera sostenible— puede apuntalar la recuperación de economías que a día de hoy se encuentran más débiles.

La Cuenca Atlántica es ya una realidad de hecho, solo falta institucionalizarla y explorarla de modo que saquemos de ella el máximo beneficio para todos. Si se animan a dar ese paso, Europa y América Latina pueden ser los actores del futuro en la gobernanza global.

Ramón Jauregui es eurodiputado del PSOE y copresidente de la Asamblea Parlamentaria Eurolatinoamericana.

Publicado en El País, 23/06/2017

13 de junio de 2017

Los socialistas en el Parlamento Europeo acusan al PP y Ciudadanos de bloquear la transparencia fiscal

 Nota de Prensa, 13/06/2017


El grupo de los Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo ha denunciado el bloqueo a las medidas para aumentar la transparencia en las declaraciones fiscales de las compañías multinacionales. El Partido Popular Europeo y los liberales de ALDE, grupo al que pertenece Ciudadanos, han vaciado de contenido la propuesta sobre los “Informes país por país” que se ha votado en la comisión de Asuntos Jurídicos y en la de Asuntos Económicos.

“Necesitamos leyes fuertes para asegurarnos de que las multinacionales pagan sus impuestos donde generan su actividad económica, asegura Ramón Jáuregui, jefe de la Delegación Socialista Española. El Partido Popular y los liberales han puesto tantas barreras contra la transparencia que han dejado la propuesta vacía de contenido. Cuando surgen escándalos como Luxleaks o los Papeles de Panamá dicen que hay que hacer algo, pero cuando realmente tenemos posibilidades de hacerlo, bloquean que haya medidas efectivas”.

La propuesta de “Informes país por país”, trata de obligar a las compañías con una facturación superior a 750 millones de euros a presentar sus resultados financieros y contables públicamente y desagregados en cada país en el que operan. De este modo, se intenta evitar que presenten los datos de su actividad de forma global, uno de los mecanismos más usados para eludir el pago de impuestos con la llamada ingeniería financiera.

“Si esto no cambia, el Partido Popular y los liberales habrán conseguido que las empresas no estén obligadas a hacer públicos sus datos de forma detallada, acusa Jáuregui. Además, habrán logrado bloquear el límite temporal a la llamada “cláusula de salvaguardia”, por lo que las empresas podrían esconder información confidencial de forma indefinida. Presentaremos enmiendas en el pleno y seguiremos trabajando para que la transparencia fiscal sea una realidad”. 

31 de mayo de 2017

Entrevista Foro Europa Ciudadana.

Foro Europa Ciudadana pone en marcha un espacio monográfico de entrevistas a los Eurodiputados españoles para que nos cuenten su experiencia en las instituciones europeas. Ramón Jáuregui, Presidente de la Delegación Socialista Española en el Parlamento Europeo, inaugura esta nueva sección que tiene como objetivo acercar el día a día de la actividad política en Bruselas.

Ramón Jáuregui (septiembre, 1948) es Eurodiputado del Grupo de la Alianza Progresista de Socialista y Demócratas en el Parlamento Europeo y es el responsable de la Delegación Socialista Española en Bruselas. A lo largo de su extensa trayectoria política ha ocupado distintos cargos de responsabilidad como Ministro de la Presidencia del Gobierno de España, Vicelehendakari del Gobierno Vasco, Delegado del Gobierno en el País Vasco y Consejero de Justicia, Trabajo y Seguridad Social del Gobierno Vasco.

Actualmente desarrolla su actividad política en el Parlamento Europeo y hemos querido conocer sus impresiones sobre el funcionamiento de las Instituciones europeas:
¿Cómo es el día a día en el Parlamento Europeo?


La actividad cotidiana del Parlamento Europeo es ante todo muy variada, porque nuestras rutinas cambian mucho en función del tipo de “semana” de que se trate. Hay semanas dedicadas a sesión plenaria, reuniones de grupo, de comisiones o las llamadas “semanas verdes”, que se reservan para hacer visitas oficiales de las Comisiones y Delegaciones o bien para que cada Diputado realice actividad en su circunscripción de origen. Las semanas de pleno, además, tienen la particularidad de que se celebran en Estrasburgo, a excepción de los llamados “miniplenos”, de día y medio, que tienen lugar en Bruselas. Esta peculiaridad de la doble sede obliga a desplazar a la práctica totalidad del Parlamento hasta Estrasburgo una vez al mes, lo cual es un cambio importante en nuestras rutinas.

En todo caso, nuestro día empieza entre las 8 y las 9 de la mañana y acaba cuando termina la última reunión (en las semanas de pleno eso puede significar que estamos al pie del cañón hasta las 12 de la noche o casi). Además de las reuniones de grupo parlamentario, de cada delegación nacional o de las Comisiones y Delegaciones de las que somos miembros, cada diputado recibe en su despacho a un sinfín de personas procedentes de todos los sectores, a quienes escuchamos y con quienes debatimos sobre los dosieres en los que estamos trabajando en cada momento. En mi caso, por las funciones que desempeño, yo recibo sobre todo a representantes diplomáticos y de gobiernos latinoamericanos, miembros de la sociedad civil y de ONGs y expertos del mundo del derecho, la economía y las relaciones internacionales. Por supuesto, cuando algún otro sector -empresas, universidades, sindicatos, etc- me solicitan un rato de mi tiempo, procuro recibirles, porque considero que como representante político tengo la obligación de escuchar el punto de vista del máximo de personas y sectores posible. Por eso este tipo de reuniones procuramos hacerlas breves, de 30 minutos como máximo, ya que de otro modo es imposible dar la oportunidad a todas las personas que piden tiempo de reunión.

A todo ello hay que añadir el trabajo de despacho: escribir artículos y preparar intervenciones, estudiar informes y redactar enmiendas… todo lo cual requiere tiempo para concentrarse, leer y pensar… El bien más escaso en el Parlamento Europeo es sin duda el tiempo: es un recurso que cuidamos al máximo porque nunca sobra.

¿Cuando tomó posesión de su acta como eurodiputado, ¿qué fue lo que más le llamó la atención?

La primera vez, en 2009, me llamó mucho la atención la falta de conocimiento que la ciudadanía europea tiene del trabajo que realiza el Parlamento y de la importancia que éste tiene sobre sus vidas. Cuando volví en 2014 volví a tener la misma percepción, y aunque ya no me sorprendió, me preocupó aún más, porque tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa en 2010 el Parlamento Europeo ha ganado competencias legislativas y lo que se decide aquí afecta mucho más que antes a los ciudadanos.

Hay quien piensa que en el Parlamento Europeo se trabaja muy poco, y nada más lejos de la realidad. Es un trabajo muy intenso, a veces trepidante, y sin embargo es muy desconocido para la mayoría. Es una pena ese desconocimiento, o ese prejuicio sobre la labor de este Parlmento porque fomenta el euroescepticismo, a mi entender.
¿Qué diferencias hay entre el Parlamento Europeo y otros Parlamentos en los que haya estado (Congreso de los Diputados, Parlamentos autonómicos)?


La esencial es el tamaño y la diversidad. El Congreso de los Diputados español, con sus 350 miembros, se queda muy pequeño en comparación con los 751 eurodiputados de 28 países distintos. Este elemento de diversidad de lenguas, culturas, modos de hacer política e incluso de entender la vida, resulta a veces complejo pero siempre es enriquecedor. Visto desde fuera, parece una pequeña Babel, pero gracias a la labor de los intérpretes y el recurso al inglés, que es la nueva lingua franca, pero también al francés o incluso al español, somos capaces de entendernos y trabajar juntos sin que nadie tenga que renunciar a su identidad. Logramos entendernos sobre todo porque queremos entendernos, y porque a pesar del euroescepticismo seguimos siendo mayoría los que pensamos que proyecto europeo merece la pena. Este es un entorno cosmopolita y eso lo hace muy singular y muy interesante.

¿Cómo es la relación con otros diputados de otros países?

En general es muy buena. Aquí rige una norma implícita de cortesía parlamentaria, de respeto, por la cual las diferencias de opinión por grandes que sean se saldan discutiendo de la manera más civilizada posible. Eso no quiere decir que no haya debates tensos en ocasiones; los hay. Pero en general se procura mostrar la discrepancia dentro de los límites del respeto.
¿Qué destacaría de la actividad del Parlamento Europeo?

En cuanto al trabajo en sí, destacaría la intensidad del ritmo. Respecto a su repercusión hacia el exterior de la institución, lo más importante sin duda es la capacidad de colegislación, que convierte al Parlamento Europeo en un actor sumamente relevante en la construcción de las políticas comunitarias.

30/05/2017

25 de mayo de 2017

Un memorial en el Valle.

 Si queremos simbolizar el sellado del pacto reconciliatorio de la Transición en un lugar, en un acto, en la memoria colectiva de la España moderna, no habría mejor decisión ni mejor espacio que la transformación del Valle de los Caídos en un Memorial de las Víctimas de la Guerra Civil. Sí, esta es la perspectiva que debe prevalecer: la de las víctimas, la de todas ellas, como recuerdo imperativo de lo que nunca más debe suceder.

Ese y ningún otro era y es el espíritu de la Ley de la Memoria Histórica que el Partido Popular banalizó y ridiculizó en su agresiva política de oposición al presidente Zapatero.

Durante el último año de su mandato trabajamos en tres líneas que reclamaban continuidad y que el Partido Popular paralizó. Elaboramos un mapa de fosas en las que todavía, 80 años después, yacen restos de fusilados republicanos. Una tarea inacabada realizada a partir de testimonios e indicios de testigos aún vivos, por poco tiempo, para que los familiares que los reclamen puedan enterrarlos con dignidad y con la ayuda del Estado. Aprobamos igualmente el protocolo científico para las exhumaciones. Se trataba de superar las enormes obstrucciones administrativas con las que topaban y topan las exhumaciones, así como eventuales impericias. Y, por supuesto, completamos la ayuda económica para ellas.

En segundo lugar, preparamos un modelo de certificación oficial y dimos curso a declaraciones de ilegitimidad de los tribunales y de las sentencias franquistas. Es difícil describir la emoción que sentimos cuando entregábamos esas Declaraciones de Reparación y Reconocimiento a los familiares de los fusilados en los inicios del régimen. Era una reparación moral y política obligada del Gobierno de España por la que, a tenor de la Ley de Memoria Histórica, aquellas sentencias condenatorias quedan desprovistas de valor jurídico. El Tribunal Supremo confirmó que el sistema de la declaración general de ilegitimidad ope legis por la que había optado el legislador sustituía y excluía la vía de la eventual declaración individualizada de nulidad e invalidez de las sentencias afectadas por tal declaración (21 de febrero de 2011).

Por último, encargamos a una comisión de expertos, cuidadosamente elegida y pactada con todas las fuerzas políticas, la elaboración de un informe sobre el futuro del Valle con la idea de trasformar su vieja significación y convertirlo así en un lugar de memoria reconciliada.

El Valle no es un lugar cualquiera. Reclama un profundo respeto porque allí yacen los restos registrados de 33.847 personas, de los cuales aproximadamente 21.400 son de víctimas identificadas y unos 12.400 de no identificadas. Miles de ellas habían sido enterradas en fosas comunes cerca de las paredes de los cementerios, en descampados y cunetas. A partir de 1959, desde múltiples pueblos y ciudades de España, fueron trasladadas y depositadas en los columbarios del Valle. Su identificación ha devenido imposible hasta el presente por las malas condiciones en que se realizó el traslado, por la deficiente identificación en origen, en particular de las republicanas, y por los sucesivos derrumbes que han sufrido los columbarios citados.

El informe es conocido. Fue presentado públicamente después de celebradas las elecciones de octubre de 2011 y fue entregado a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, con los documentos de la transmisión de poderes al nuevo Gobierno. Los expertos recomendaban en esencia:

1. Construir un memorial civil en la explanada del Valle, con los nombres y apellidos de todos los enterrados allí. Un gran mausoleo en homenaje permanente a todas las víctimas. (Algo semejante al memorial por las víctimas de la Guerra de Vietnam en Washington).

2. Dignificar la situación de los restos, los columbarios y las criptas.

3. Construir un centro de interpretación del lugar con la historia de la construcción del Valle, la guerra y el recuerdo de los trabajadores penados, junto a un centro de documentación e investigación histórica.

4. Mantener el uso religioso del templo, pero con una presencia católica absolutamente comprometida con la democracia, el pluralismo político y la reconciliación, sin resabio alguno del espíritu nacional-católico franquista.

5. Y, por último, precisamente por ser un lugar de memoria de las víctimas, el informe reclamaba la exhumación de los restos de Franco del templo y la reubicación de los de José Antonio, víctima también, en lugar no preeminente. Tres de los expertos expresaron un voto particular. Suscribían todas las recomendaciones del informe salvo esta. No por razones de principio, sino de prudencia.
 
Esta no es una tarea partidista. La mayoría de los partidos, salvo uno, suscriben las propuestas del informe seis años después, como manifestó la votación en el Congreso del pasado 11 de mayo. Tampoco es anacrónico. Hacer un memorial en el Valle “no reabre viejas heridas”, como dijo el portavoz del Gobierno. Por el contrario, la cierra con la verdad del pasado y la dignidad para las víctimas. Hacer del Valle un lugar de memoria reconciliada es una gran asignatura pendiente de nuestra tortuosa memoria sobre la guerra y la represión franquista posterior. Es sencillamente inexplicable que no lo hayamos hecho ya. Si fuimos capaces de hacer la Transición y reconocernos, no como enemigos del pasado, sino como ciudadanos del futuro, ¿por qué no simbolizar ese abrazo en un lugar tan significativo?
 
No es razonable que ese lugar divida y enfrente virulentamente a los españoles 40 años después. O que los turistas que lo visitan confundan un memorial de víctimas con un mausoleo del dictador.
Esta es una operación delicada. De Estado. Incluye muchas gestiones sensibles. Pero son posibles. La familia Franco lo aceptará si es el Estado quien decide. La Iglesia española lo ve con buenos ojos. El Rey, de una España del siglo XXI, debería apoyarla. Es necesario. No en vano fue su padre quien encargó la custodia de la tumba de Franco a la comunidad benedictina, junto al altar. El Gobierno del Partido Popular debería liderarla para aunar y consensuar voluntades. Es una oportunidad para sellar el logro de una Transición que algunos menoscaban y menosprecian por desconocimiento o sectarismo. Es mejor que lo haga la derecha española. Es mejor incluso para ellos, pero sobre todo lo es para España.
 
Esta es una operación delicada. De Estado. Incluye muchas gestiones sensibles. Pero son posibles. La familia Franco lo aceptará si es el Estado quien decide. La Iglesia española lo ve con buenos ojos. El Rey, de una España del siglo XXI, debería apoyarla. Es necesario. No en vano fue su padre quien encargó la custodia de la tumba de Franco a la comunidad benedictina, junto al altar. El Gobierno del Partido Popular debería liderarla para aunar y consensuar voluntades. Es una oportunidad para sellar el logro de una Transición que algunos menoscaban y menosprecian por desconocimiento o sectarismo. Es mejor que lo haga la derecha española. Es mejor incluso para ellos, pero sobre todo lo es para España.
 
Ramón Jáuregui fue el ministro de la Presidencia que encargó el informe de los expertos y Carlos García de Andoin, su colaborador, el secretario de la comisión que lo elaboró.
 
Publicado para "El País" 25/05/2017
 

23 de mayo de 2017

Mucho por hacer.


Dos evidencias: Pedro Sánchez ha ganado con claridad y el proceso de primarias en el PSOE ha sido un ejemplo de democracia directa y orden democrático. El desenlace ha sido limpio y la participación muy alta. Quienes creímos que era necesario renovar la dirección del partido tras la gestión pasada, nos equivocamos.
El sentimiento de la militancia contra la abstención en la investidura de Rajoy era más fuerte de lo que pensábamos y el contexto de corrupción del PP de las últimas semanas hizo el resto. Sin duda, hubo y hay más razones en la victoria de Pedro que tienen que ver con el debate ideológico de la izquierda y con la estrategia política futura del PSOE que también han influido decisivamente en su triunfo y que configuran el futuro para nosotros y para el país.
La primera condición de ese futuro es que mantengamos la unidad interna. Eso requiere que todos, principalmente quienes apoyamos a Patxi o a Susana, nos pongamos a disposición y ‘a la orden’, y aceptemos colaborar con la dirección en los lugares y con las responsabilidades que esta decida. La unidad exige también que la nueva Ejecutiva integre a todos y evite sectarismos vengativos que prolongarían las heridas abiertas en este proceso.
La segunda tarea es hacer un buen congreso. Los delegados, esta vez en el ejercicio de un modelo de democracia representativa, deberían confirmar las coordenadas principales del programa del nuevo secretario general y aprobar unas resoluciones ideológicamente coherentes con él. A su vez, su Ejecutiva deberá ser de integración y así ser apoyada por una amplia mayoría del  Congreso.
Ahí empezará una nueva etapa. La definición de la estrategia política de oposición será el siguiente test. El origen de la investidura y los mensajes de la campaña de las primarias comprometen a la nueva dirección del PSOE a endurecer su discurso y a rechazar los pactos con el Gobierno.Esto es lo que a priori cabe suponer, teniendo en cuenta que el sentimiento contra la abstención ha sido determinante en la nueva mayoría del PSOE y por supuesto en el discurso del nuevo secretario general. Pero, ¿Cómo hacer esto compatible con la ‘oposición útil’ que también se ha prometido? Es sabido que la utilidad viene de los pactos que consigas y de las conquistas que obtengas en esos pactos. A veces, los pactos suman oposición para vencer al Gobierno impidiendo sus planes. Pero la mayoría de las veces, los pactos se hacen con el Gobierno para arrancarle políticas o decisiones que solo él puede adoptar. Una buena muestra de esa utilidad fueron, por ejemplo, los pactos sobre el salario mínimo, la retirada de la Lomce o la aplicación de las sentencias europeas sobre las cláusulas suelo que protagonizó el PSOE estos meses pasados. Más recientemente, el PNV, con su pacto de los Presupuestos y el Cupo, es otro buen ejemplo de ‘oposición útil’.
Pero, una oposición ‘sin concesiones’ nos llevará a una pugna con Podemos en la que, me temo, ellos siempre serán más llamativos y tendrán menos límites que nosotros. Esa estrategia tiene el riesgo de que la ingobernabilidad provoque un adelanto electoral cuyos resultados nadie conoce. En esa línea, los socialistas debemos tener en cuenta un análisis imprescindible. ¿Son los 180.000 electores del PSOE el mejor reflejo de los 10 millones de votos a los que debemos aspirar? La experiencia francesa demuestra que no es así, y estoy seguro que la dirección del PSOE lo sabe y evitará esa peligrosa confusión. 
El nuevo secretario general y probable candidato a la presidencia del Gobierno debe forjar una alternativa ganadora a la derecha. Tiene formas y formación para ello. Es moderno, urbano, cosmopolita.Tiene ambición y representa un cambio generacional interno evidente sobre el PSOE del pasado.Pero necesitará ganarse la confianza de millones de españoles que no votaron el domingo. Necesitará generar solvencia y fiabilidad en la gestión de una España compleja, con la crisis territorial más grave de su historia moderna. Necesitará ser percibido como un líder capaz de gobernar una economía globalizada que asegure el crecimiento económico como condición de creación de empleo y de redistribución social. A la salida de un colegio electoral en el Lander de Renania hace quince días preguntaron a un votante por qué había votado a Angela Merkel. «Me da seguridad y progreso», dijo. Ofrecer estas dos palabras mágicas en el siglo de la incertidumbre es la gran asignatura pendiente de la socialdemocracia.
Las otras ya las tenemos acreditadas.
Pedro Sánchez quiere ser –como es natural– presidente del Gobierno y lo logrará si convierte al PSOE en una izquierda útil, no testimonial. En el testimonio y en la protesta, hay otra izquierda. Somos la propuesta, la responsabilidad, el pacto. Somos un partido del país – el que más se parece a España, solíamos decir– y nos ofrecemos a la gente como un partido a su servicio, fiables, solventes, serios, responsables. Para ser más concreto, no ganaremos las elecciones prometiendo derogar la reforma laboral del PP, sino describiendo cómo queremos el empleo del futuro. No basta con decir que defenderemos la sanidad pública, sino que debemos explicar cómo y de dónde inyectamos un punto de PIB a la joya de la corona del estado de bienestar. No ganaremos la confianza de los pensionistas si no explicamos el origen fiscal de los 10.000 millones de euros que faltan cada año para cuadrar su presupuesto. Y así podríamos seguir con nuestra propuesta de reforma constitucional cuya única posibilidad de materialización exigirá pactos de estado con el resto de fuerzas. Son solo algunos ejemplos de un proyecto reformista y realista que debe caracterizar nuestra oferta política.
No se trata de ganar las batallas retóricas de la izquierda. Ya no bastan las proclamas sociales, sino las soluciones reales a un mundo nuevo, que nos plantea cada día nuevos retos ideológicos a las viejas coordenadas del siglo pasado entre izquierda y derecha.Por supuesto, hay izquierda, pero o es nueva o quedará superada por una sociedad y unos electores que poco tienen que ver con los que nos votaban el siglo pasado. Es una izquierda moderna, valiente, que tiene respuestas a la nueva sociedad laboral, a las migraciones masivas de este siglo, a la concentración urbana en las ciudades, al envejecimiento, a la seguridad social del futuro, a los nuevos retos bioéticos, al comercio internacional, a la seguridad  cibernética… a tantas cosas. Esa es mi visión un poco apresurada y muy preocupada para el nuevo PSOE.
Desde la distancia biológica y geográfica de quien solo quiere lo mejor para él y para mi país.
Publicado en El Correo, 23/05/2017

20 de mayo de 2017

Un partido necesario.


No habrá ruptura en el PSOE. Cualquiera que sea el resultado del domingo 21, permaneceremos unidos al servicio de quien sea elegido, cada uno en su puesto. Hay mucha épica histórica y mucha vida personal entregada a estas siglas en todos nosotros como para destruirlas.

Esa es la condición necesaria para el futuro. Pero el Congreso de junio debería definir las condiciones para asegurarlo. La primera es comprender el mundo en el que vivimos y la sociedad a la que nos dirigimos. Una economía globalizada y una sociedad digital en la que muy pronto el trabajo, las migraciones, las ciudades, la comunicación y tantas cosas más, no se parecerán casi nada a nuestras concepciones del siglo XX. El PSOE por ello debe ser un partido innovador, moderno, a la altura de la sociedad urbana y joven del siglo XXI. Eso implica valentía en las proposiciones. Ya no basta defender retóricamente el modelo de bienestar o el empleo seguro. Hay que mojarse y explicar cómo inyectar un punto más de PIB a la educación y otro a la sanidad española o cómo garantizar las pensiones si el déficit del sistema es de 15.000 millones de euros al año. Hay que reconocer que nuestros votantes clásicos desaparecen o que, por primera vez en la historia, se sienten tentados por opciones extremas en la izquierda y en la derecha.

Hay que tener la valentía de explicar que muchas de nuestras causas, las que siguen latiendo en nuestros corazones, tienen únicamente solución en una globalización demasiado injusta y desregulada todavía, con mesas de decisión demasiado débiles o inexistentes en la mundialización de la política.

Un partido socialista moderno debe exponer su agenda programática para regular una globalización inevitable y necesaria. La agenda global por el cambio climático; el combate a los paraísos fiscales y al fraude fiscal masivo; la extensión de los Derechos Humanos y la implicación de las empresas y de los países en su cumplimiento; los tratados de libre comercio que protejan a sectores económicos vulnerables y extiendan al mundo estándares laborales, medioambientales dignos; la cooperación internacional y los acuerdos internacionales en materia de migraciones; la regulación y la fiscalidad de los movimientos de capital y las finanzas globales. Entre otras muchas cosas.

El PSOE interviene y regula el mercado, pero cree en él como motor del crecimiento. Nos preocupa el incremento de la desigualdad y el empeoramiento de las condiciones de trabajo y de vida del precariado. Pero eso no nos lleva a formulaciones panfletarias o a retoricas antiguas sino a nuevas soluciones redistributivas y fiscales que influyen en el abanico salarial o que crean nuevas figuras impositivas a la riqueza y al patrimonio.

El PSOE nunca fue una izquierda testimonial sino reformista. Somos más un partido de propuestas que de protestas. Somos la izquierda útil, protagonista de las grandes conquistas sociales y democráticas en la historia de España y debe seguir siendo el partido de mayorías capaz de ganar la confianza de un centro izquierda social ampliamente mayoritario en nuestro país.

Aceptar que la izquierda española se ha fragmentado sociológicamente no quiere decir que tengamos que competir con Podemos, mucho menos en su territorio. Benoît Hamon lo hizo en Francia contra Jean-Luc Mélenchon y su Francia Insumisa y su electorado se fue al centro (Macron) y a la extrema izquierda. Los socialistas franceses pasaron del 28% al 6,4%.

La legislatura española acaba de empezar. El PSOE puede liderar la oposición y hacer una oposición útil. En muchísimas ocasiones seremos implacables con el PP y su gobierno. Obtendremos victorias parlamentarias liderando el No a un gobierno en minoría. Pero, solo, con el “No”, no construiremos una alternativa. Yo creo que el PSOE es un partido de pactos y de país. Ambas cosas son necesarias en una España que sufre serios problemas de pobreza y una desigualdad enorme por la devaluación social a la que nos ha sometido el Partido Popular y ante los problemas territoriales y democráticos más graves de nuestra historia democrática. Todas nuestras propuestas de solución al modelo político y territorial necesitan del consenso en el nuevo panorama partidario español. Las reformas constitucionales que defendemos reclaman una cultura del pacto semejante a la de la Transición. Solo un partido que tiende su mano para construir, para reformar y solucionar la crucial encrucijada española, podrá ser percibido como un partido necesario.

Un votante alemán de Renania explicaba el pasado domingo que él quería “seguridad y progreso”. Nuestro drama en España es que desde hace unos años, el paradigma del progreso ha sufrido una brusca ruptura. Escuchar ese sentimiento popular, no es populismo. Pero generar la confianza ciudadana en que el PSOE les proporcione fiabilidad, solvencia, capacidad para gobernar la complejidad del nuevo mundo “con seguridad y en progreso”, es nuestro reto.

Yo no creo que el futuro político de España o de Europa se construya sobre dos opciones políticas, una a la derecha y otra en los extremos de la izquierda o de la derecha. Creo que la opción socialdemócrata seguirá siendo la fuerza del centro izquierda que más se parece a los ciudadanos y que más quiere la mayoría. Por eso compañeros, no desistáis, somos necesarios.

Publicado para Voz Pópuli, 20-05-2017

17 de mayo de 2017

Ramón Jáuregui expresa su conmoción por el asesinato del periodista Javier Valdez.


Nota de prensa: 17/05/2017

El grupo socialista en el Parlamento Europeo promoverá una resolución de urgencia en la sesión plenaria del mes de junio sobre los crímenes contra periodistas, defensores de derechos humanos y líderes comunitarios en México.
“Pedimos al Gobierno mexicano que frene esta deriva criminal provocada por el narcotráfico y el crimen organizado, que amenazan con destruir su democracia”, ha manifestado Ramón Jáuregui, eurodiputado socialista y copresidente de Eurolat.

Jáuregui, ha emitido un comunicado, suscrito también por el portavoz del grupo Alianza Progresista de los Socialistas y Demócratas (S&D) en Eurolat, Francisco de Asís, en el que manifiestan su conmoción por la última víctima de la violencia, el periodista Javier Valdez:
“El asesinato de Javier Valdez, que destacó toda su vida por denunciar los crímenes del narcotráfico en Sinaloa, nos ha conmovido a todos por lo terrible del crimen y por simbolizar un ataque brutal a la libertad de expresión. Por desgracia, Valdez es el sexto periodista asesinado en México en lo que va de año. Todos ellos eran profesionales valientes que se atrevían a denunciar y a mostrar la verdad al pueblo mexicano, y que han visto su osadía recompensada con la muerte. Cada profesional del periodismo asesinado es un golpe duro contra la democracia, y desde el Parlamento Europeo lo denunciamos con claridad y contundencia.

Al triste elenco de periodistas asesinados hay que añadir además otra lista no menos terrible, la de los ataques contra defensores de derechos humanos y líderes comunitarios, agresiones de las que a veces tenemos noticia en Europa, pero que en otros casos quedan silenciadas bajo la losa de amenazas que padecen las víctimas y sus familias.
La violencia causada por el narco en México ha alcanzado unos niveles intolerables, y la sensación de impunidad no hace más que alimentar el terror y enriquecer a quienes lo causan. Esto tiene que cambiar.

Somos conscientes de que combatir al narcotráfico no es fácil, pero pedimos al Gobierno mexicano un esfuerzo mayor para extirpar de una vez por todas esa lacra, que causa un enorme dolor y desestabiliza las estructuras del Estado y de la democracia. Ese esfuerzo que pedimos a las autoridades mexicanas a todos los niveles tiene que ser más visible, estar mejor coordinado y resultar más fructífero para ser creíble”.

16 de mayo de 2017

Intervención Sesión Plenaria. 16/05/2017

Encauzar la globalización para 2025 (debate)



"España debe sumarse a Francia para cambiar la política económica de la UE"

Nota de Prensa: 16/05/2017

Esta mañana, la Delegación socialista española ha mantenido un encuentro con el comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, en la que le han trasladado sus reivindicaciones y propuestas de cara a la reforma de la gobernanza económica.

Tras la reunión, en declaraciones a los medios, el presidente de los socialistas españoles, Ramón Jáuregui, ha insistido en la necesidad de que la gobernanza económica de un giro hacia los países del sur. "La flexibilización que hemos obtenido en el pacto de flexibilidad no es suficiente, son necesarias políticas más anticíclicas, con más margen para la inversión pública y que rebajen la preocupación por el déficit público", ha señalado Jáuregui.

"La gobernanza del euro debe producirse desde una perspectiva más inversora en infraestructuras tanto tecnológicas como físicas, desde la unión energética y hasta la agenda digital, para competir en la globalización, y para ello es imprescindible la mutualizarían de los bonos". A este respecto, Jáuregui ha pedido al comisario una Comisión Europea con capacidad de financiación a través del endeudamiento hacia los estados para que los fondos de inversión tengan más dimensión económica y generen mayor crecimiento y empleo".

A este respecto, Jáuregui ha hecho referencia a las aportaciones del gobierno de España al documento sobre el futuro de la UE publicadas esta semana, "afortunadamente el gobierno se hace eco de las propuestas que presentamos los socialistas hace un par de meses", ha apuntado Jáuregui. "Nos felicitamos de este giro, porque la posición de España en la UE debe ser la de combatir la rigidez alemana y nuestras propuestas caminan en este sentido". "Pero no es suficiente, los socialistas queremos que se mantenga la política monetaria expansiva del Banco Central Europeo, revitalizar la financiación no bancaria, la culminación de la Unión Bancaria Culminación de la Unión Bancaria, con la introducción de un Seguro Europeo de Depósitos con mutualización completa y una lucha sin cuartel contra el fraude fiscal, tal y como plasmamos en nuestro manifiesto.

En referencia al último documento presentado por la Comisión Europea sobre el futuro de la globalización, Jáuregui ha advertido de los riesgos de una globalización desregulada y ha exigido un pilar social mucho más sólido. "Es imperativo que Europa avance en la armonización de las condiciones sociolaborables como el salario mínimo o el subsidio por desempleo, entre otras.

Igualmente, Moscovici se ha mostrado positivo en los avances hacia la puesta en marcha de la tasa a las transacciones financieras antes de 2019 así como la reforma de la base del impuesto de sociedades. "Si este sistema de fiscalización entra en Europa daremos un gran salto hacia a transparencia y un gran golpe a la fiscalidad oculta", ha concluido Jáuregui.
 
 
 
Foto: @pierremoscovici

9 de mayo de 2017

Intervención Comisión PANA 9/05/2017


Audiencia pública sobre «Cooperación en materia fiscal con las jurisdicciones europeas» Gibraltar. Preguntas a James Tipping, Director Centro Financiero del Gobierno de Gibraltar.



8 de mayo de 2017

Venezuela al borde del abismo.

 Cuando se trata de condenar a Maduro, el PP es el primero de la fila. Si hay que apoyar a la oposición venezolana, el PP es el campeón. Todo sea dicho, ambas cosas son correctas y necesarias y más, en particular, para quienes nos sentimos de izquierdas y denunciamos con dolor que esa izquierda bolivariana sea la responsable de los desastres venezolanos.
Pero una cosa es expresar ese apoyo a la oposición y otra ayudar a los venezolanos. En concreto a los que han huido de Venezuela por la insufrible situación de su país. Muchos de ellos han acudido a España debido a los vínculos lingüísticos, culturales e incluso familiares que unen a nuestros dos países. De hecho, recientemente hemos sabido por la prensa que en 2016 solicitaron asilo en España casi 4.000 ciudadanos venezolanos, prácticamente siete veces más de los que lo hicieron en 2015, convirtiéndose en la nacionalidad con mayor número de peticionarios de asilo, por encima incluso de los sirios. Sin embargo, en 2016 sólo se resolvieron 40 expedientes -todos ellos tras largos periodos de espera- y únicamente cuatro resultaron positivos. La generosidad de las autoridades españolas hacia estas personas está resultando bastante magra, y contrasta vivamente con la retórica altisonante que emplean esas mismas autoridades cuando se trata de condenar al régimen de Maduro. Es cierto que ‘el visado de oro’ existe en otros países de nuestro entorno.

A ese contraste se añade otro que llama inevitablemente la atención. Frente a la parquedad de la acogida deparada a los venezolanos, vemos las cifras del llamado ‘visado de oro’, que el Gobierno de España concede desde 2013 a los inversores extranjeros (a partir de cierto umbral, bastante elevado, por cierto) y a los profesionales cualificados. Según cifras oficiales, a finales de 2016 el Gobierno había proporcionado este tipo de visados a más de 27.000 personas, destacando en este colectivo los millonarios chinos y rusos y sus correspondientes familias.

Es cierto que el ‘visado de oro’ existe en otros países de nuestro entorno, y es cierto también que por esta vía se ha atraído hacia España un volumen de capital extranjero que no estamos en condiciones de despreciar. No obstante, si tenemos capacidad para facilitar la estancia de todos estos inversores y profesionales extranjeros y sus familiares, resulta chocante que no podamos hacer nada por sacar a unas cuantas familias venezolanas del limbo legal en el que se encuentran. La coherencia manda que nuestras denuncias contra la arbitrariedad que se ha apoderado de Venezuela, vengan acompañadas de un gesto de generosidad tangible hacia quienes llegan a España huyendo de ese marasmo. Acoger y dar permisos de residencia a esos venezolanos en España es inteligente.

No es sólo coherencia y solidaridad. También es justicia con un pueblo que acogió a cientos de miles de emigrantes españoles el siglo pasado, que huían del hambre o de la represión franquista después de nuestra guerra civil. Por último, además de necesario y justo, acoger y dar permisos de residencia a esos venezolanos en España, es inteligente. Son personas preparadas, jóvenes, bien educadas, profesionalmente competentes, que enriquecen nuestra convivencia y nuestra economía. De manera que menos retórica y más solidaridad. Menos declaraciones y más acogida a los venezolanos.

Publicado para 20 minutos, 8/05/2017

4 de mayo de 2017

Rana Plaza, cuatro años después.

 La globalización financiera y la productiva se han desarrollado hasta los confines del mundo en los últimos veinte años, pero los derechos humanos y las normas internacionales del trabajo tienen que superar una fronda infinita para extenderse o simplemente para que sean respetados en los países en los que se instalan las empresas.

La velocidad es, sin duda, una de las características del nuevo mundo. La viruela tardó tres siglos en extenderse por el universo, el SIDA, tres décadas, pero un virus informático puede hacerlo en dos horas. A la velocidad se le añade la imprevisibilidad, la falta de control. Casi todos los grandes acontecimientos de los últimos años surgieron al margen de las cancillerías o de los centros de análisis geopolíticos o económicos del mundo. La caída del muro de Berlín, la Primavera Árabe, la crisis económico-financiera de los últimos diez años, impactaron en nuestras vidas –y todavía lo siguen haciendo -sin previsión ni planificación alguna de nadie.

La conclusión es dramática. Si dejamos al mercado y a la tecnología que configuren libremente el futuro, la sociedad resultante será un desastre. Necesitamos gobernar la globalización y necesitamos democratizarla, es decir, ponerla al servicio de la gente y no al revés. Se pueden poner mil ejemplos de esos peligros. ¿Quién está planificando la Seguridad Social del futuro si las carreras de cotización son cortas e interrumpidas? ¿Cuánto y cómo será el trabajo del futuro en la era de la robótica y el alargamiento de la vida? ¿Cómo evitar otra implosión financiera con regulación global? ¿Cómo se combaten los paraísos fiscales?

La extensión de los derechos laborales y el trabajo decente a los países sin leyes laborales o con instituciones primarias es otro de esos debates y hoy, cuatro años después del desastre de Rana Plaza, nos podemos preguntar si hemos hecho lo suficiente o si los avances en el trabajo textil en el mundo están protegidos y son decentes.

Diario Responsable se hacía eco la semana pasada del informe del Parlamento Europeo aprobado hace quince días solicitando a la Comisión Europea una propuesta legislativa para implantar un sistema de “diligencia debida” siguiendo directrices OCDE, parecido al diseñado para los minerales de zona de conflicto, que cubra toda la cadena de distribución.

Se han hecho cosas. Las han hecho los sindicatos, la OIT, las empresas. El gobierno de Bangladesh…Pero me temo que los trabajadores del textil en ese país y en los de la zona, siguen explotados y sin unas condiciones de trabajo dignas. Mi amigo Javier Chércoles, antiguo director del RSE de Inditex me contaba no hace mucho sus esfuerzos para establecer un compromiso de todas las empresas de ropa del mundo para imponer a sus subcontratas en Bangladesh la obligación de suscribir un seguro de accidentes laborales. Esto sería el embrión de una cotización obligatoria para una especie de Seguridad Social del futuro para millones de trabajadores en el sudeste asiático. Por supuesto, la cuota la pagarían las empresas y eso encarecería unos céntimos nuestras compras baratas. ¿Es eso posible? En el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra se discute desde hace dos años la posibilidad de una norma internacional que extienda los principios Ruggié, “proteger-respetar-remediar” a la aplicación obligatoria de la Convención de los Derechos Humanos en todo el mundo. ¿Es esto posible?

Debe serlo. El camino de la voluntariedad y del marketing social está bastante agotado. La “etiqueta social” se confunde o no se mira en el consumo. La vigilancia de los Estados a las importaciones es laxa. Una norma internacional de exigencia de Derechos Humanos y normas OIT-OCDE en el mundo, es un buen camino. Aunque sea largo.
 
Publicado para Diario Responsable. 4/05/2017

Enseñanzas francesas.

 
Partimos de un pronóstico esperanzador: la ultraderecha no llegará al poder en Francia y Europa respirará más tranquila y comenzará probablemente un nuevo tiempo. Pero aunque Macron sea este domingo el vencedor de la batalla final contra Le Pen, las elecciones francesas nos dejan reflexiones políticas de calado.

La primera y quizás la más preocupante es que los votantes directos de la ultraderecha francesa en la primera vuelta fueron el 21,3% y que muy probablemente serán en torno al 40% en la segunda vuelta. ¿Qué nos dice este electorado? En esencia quieren más Francia y menos Europa, más proteccionismo y menos globalización, y sobre todo más control de fronteras y menos inmigración. Que los obreros de una empresa en riesgo de deslocalización consideren a Le Pen su mejor defensora es bien elocuente de todo ello. Pero no lo es menos que casi el 20% del electorado de Mélenchon, la Izquierda Insumisa, piense votarla en la segunda vuelta y que 2/3 de sus militantes prefieren abstenerse a votar a Macron. El silencio de Mélenchon para la segunda vuelta me parece una verdadera traición democrática y republicana. Hace ya muchos años que la izquierda europea sufre el abandono de sus electores más humildes que votan ‘Brexit’ en Reino Unido o extrema derecha en Austria, Holanda, Dinamarca, Francia... y, honradamente, no es fácil evitarlo salvo que vayamos en sentido opuesto a nuestros principios. De poco sirve predicar las falacias de sus soluciones y los peligros de su aplicación. La simpleza de sus propuestas es mucho más comprensible y efectiva que la complejidad de la realidad.

Quiero creer que se trata de unos sentimientos pasajeros, que nunca triunfarán, pero ya lo hicieron en EE UU y solo nos queda esperar que su fracaso y la comprobación de que esa derecha populista destruye la democracia, empobrece a sus países y mantiene en la marginación y en la exclusión a los desfavorecidos, sirvan para destruirlos.
La Francia Insumisa, fenómeno político muy parecido a Podemos, al Movimento Cinque Stelle y a Syriza, ha recogido gran parte del descontento y del desconcierto que sufre la sociedad gala. Su capacidad para recoger la indignación y para expresar la protesta es notable, así como ha sido extraordinaria la capacidad de su líder para amalgamar estos sentimientos. Rozar el 20% del electorado es algo que nunca había conseguido la izquierda comunista en Francia, aunque mucho me temo que nunca alcanzarán una cifra mayor. Su incapacidad para transformar la insumisión en proyecto real y la protesta en propuesta es enorme y eso lo sabe la sociedad francesa. Para ganar la confianza de la mayoría es necesario generar credibilidad en la gestión de la economía y eso está muy lejos de sus posibilidades. Pero lo que les aleja del bloque de mayorías republicanas definitivamente son sus dudas para votar a Macron en la segunda vuelta. Ese ha sido su gran error y pone en evidencia la heterogeneidad del voto indignado y los límites de su proyecto por el populismo y el antieuropeísmo que se ubica bajo sus faldas.

El Partido Socialista se equivocó. Eligió un líder que no lo es, por mucho que lo hicieran casi dos millones de afiliados, lo que provoca inevitables reflexiones sobre las virtudes y las desventajas de las primarias. Se radicalizaron a la izquierda por temor a Mélenchon y llevaron a gran parte de su electorado a manos de la otra izquierda, lo que nos enseña que no debemos competir en terrenos ajenos y mucho menos en los que nuestros competidores tienen ventajas. Sus censuras a Europa y a sus políticas dejaron libre el espacio europeísta a Macron, su gran rival en el centro izquierda, que acabó por convertir el voto socialista a En marche! en el mejor voto útil contra Le Pen.
En fin, todo lo que ha ocurrido en Francia nos llama a cambios profundos en las respuestas que demos a estos cambios de paradigmas que se están produciendo en la sociedad occidental del siglo XXI.Uno de ellos nos obliga a tomar en serio la ejemplaridad pública. El escándalo Fillon también nos enseña que ni siquiera la derecha perdona la inmoralidad en el ejercicio de las funciones representativas.Ojalá que el electorado español aprenda esa lección de una población muy informada, bien formada y yo diría hasta apasionada por el debate político. Los debates que hemos vivido en la
televisión son fantásticos y lo es más que sean seguidos por más de diez millones de franceses algunos de ellos, como si de un partido de la ‘Champions League’ se tratara.

El futuro de los nuevos partidos es una incógnita. Su lógica emergente es tan oportunista como incuestionable, pero ninguno, en ningún país, acredita confianzas mayoritarias. Los dos grandes países de Europa, Reino Unido y Alemania, demostrarán en pocos meses, que los experimentos... mejor con gaseosa. Si Macron es presidente su partido tendrá que pasar por la prueba de las legislativas en junio y veremos qué apoyos concita. Él dice que habrá coherencia en los votantes franceses, pero muchos pronostican una vuelta al voto tradicional al elegir el Parlamento. Es probable, en todo caso, que acabe formando un centro izquierda, una especie de liberalismo progresista parecido al del Partido Democrático de Renzi en Italia.

La socialdemocracia europea deberá resolver los retos existenciales que plantean esos nuevos partidos, y que le han estrechado los márgenes a izquierda y derecha. Estamos obligados a aclarar y a renovar la propuesta política porque al debate ideológico clásico entre izquierda y derecha se han añadido coordenadas nuevas muy potentes: globalización o proteccionismo, más y mejor Europa o volver a las naciones, inmigración, populismo, calidad de la democracia...
La gestión política de todas estas nuevas realidades se hace cada vez más compleja y se enfrenta a una mundialización sin instrumentos políticos de gobernanza. Democratizar la globalización se convierte así en la gran asignatura pendiente de la política seria y créanme, nosotros lo somos.

Publicado en El Correo, 4/05/2017

2 de mayo de 2017

Intervención comisión AFCO 2/05/2017


Reunión interparlamentaria de comisiones «La aplicación de las disposiciones del Tratado relativas a los Parlamentos nacionales»

 


27 de abril de 2017

El Grupo S&D urge al diálogo nacional en Venezuela ante el creciente número de víctimas en la protestas


Nota de Prensa, 27/04/2017

 
 
 
El Parlamento Europeo votará hoy una resolución condenando la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia venezolano del mes pasado en la que anulaba los poderes de la Asamblea Nacional. Los Socialistas y Demócratas han expresado su profunda preocupación por el serio deterioro de la situación política y social en el país, así como por la reanudación de la violencia que ha causado más de 20 víctimas mortales en las últimas tres semanas.

Ramón Jáuregui Atondo, eurodiputado socialista y copresidente de la Asamblea Parlamentaria EuroLat, declaró:

“Instamos al Gobierno y a la oposición a entablar un diálogo nacional para superar la crisis actual, por el bien del pueblo venezolano. Sólo un diálogo nacional constructivo puede llevar a una solución pacífica y democrática y parar la escalada de violencia que ha causado más de 20 víctimas. Pedimos a la Alta Representante Federica Mogherini que apoye cualquier esfuerzo de mediación internacional o regional hacia un avance de la situación. Únicamente a través de un amplio acuerdo entre el Gobierno y el Parlamento venezolanos, ambos poderes legítimos, se podrá resolver esta grave situación por medios pacíficos y democráticos.

Los recientes acontecimientos en Venezuela son muy preocupantes. La decisión del Tribunal Supremo de despojar a la Asamblea Nacional de sus poderes legislativos, una asunción de poder que fue anulada posteriormente, constituyó una violación flagrante de la Constitución venezolana. La separación de poderes y el Estado de derecho deben ser respetados por todos. La UE debe insistir sin demora en la liberación inminente e incondicional de todos los presos políticos, una investigación de todas las muertes y la celebración de elecciones libres y transparentes para acabar con el estancamiento político actual.”
 
Via: S&D

24 de abril de 2017

Delegación de Europarlamentarios en Perú.

 
 


Una delegación del Parlamento Europeo visitó Lima durante los días 18 al 20 de abril para reforzar la cooperación con el Congreso y el Ejecutivo peruanos con cuyos representantes abordaron el comercio e inversiones, así como las labores para la reconstrucción en Perú tras los daños por las lluvias.

La comitiva estuvo integrada por los españoles Luis de Grandes Pascual, Ramón Jáuregui Atondo, Agustín Díaz De Mera, Santiago Fisas Ayxelá y el estonio Indrek Tarand.
 
Durante está visita se han reunido con el presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, con varios miembros de su gobierno, con la presidenta del Parlamento, Luz Salgado, y con diversas organizaciones de la sociedad civil.

Galería de imágenes


 
 
 
 





Fuentes gráficas: Noticias TV Perú, Congreso del Perú e Idea Perú.

20 de abril de 2017

Portazo de Erdogan a la UE.

Hubo un tiempo en el que parecía que los caminos avanzaban, en general, hacia adelante. Más allá de los enormes problemas y dificultades que siempre han acompañado a la humanidad, daba la sensación de que en términos generales nos dirigíamos hacia mayores cotas de libertad, bienestar y respeto a los derechos humanos. No hay que ir muy lejos. En la década pasada, comenzaba el siglo cuando la Unión Europea ampliaba sus fronteras como nunca, pasaba de 15 a 27 miembros y comenzaba a negociar la largamente perseguida (y difícil) incorporación de Turquía al club europeísta. Por aquellos años también, al otro lado del Atlántico Barack Obama ganaba las elecciones con el discurso más inusitadamente esperanzador y progresista que podríamos imaginar de la primera potencia del mundo.

No quiero ser derrotista en absoluto. No me malinterpreten. Mi hipótesis es siempre que el género humano ha ido encontrando, más bien que mal, soluciones a sus problemas. Pero estarán de acuerdo conmigo en que desde aquellos albores del siglo XXI hasta hoy han pasado tantas cosas que el mundo parece otro. Y diría que parece peor. 

Reconozcamos que la entrada de Turquía en la Unión Europea no era tarea fácil. Sin embargo, en aquellos años, parecía un objetivo posible: fundamental para nosotros, desde el punto de vista estratégico; necesario para ellos, desde la perspectiva económica. Suficientemente viable como para intentarlo.
 
Hoy, en cambio, la puerta se cierra por la deriva autoritaria de Tayip Erdogan. Desde el fallido golpe de Estado del año 2016, se calcula que han sido purgados 150.000 empleados públicos, entre ellos miles de profesores, médicos, jueces y fiscales; decenas de miles de ciudadanos han sido detenidos; más de 2.000 periodistas despedidos y decenas de medios de comunicación prohibidos y clausurados. En los últimos meses, el panorama no dejaba albergar muchas esperanzas sobre el camino emprendido por el régimen. Pero el referéndum del pasado domingo marca un hito inasumible en la escalada autoritaria.
 
La celebración de una consulta para ampliar los poderes del presidente mientras se mantiene el estado de excepción y se intimida a los opositores; en un marco legal 'inadecuado', según los observadores de la OSCE; con unos resultados impugnados por el principal partido de la oposición; y ya el colmo, la amenaza de volver a implantar en el país la pena de muerte, plantean un panorama tan radicalmente alejado de los valores europeos que parece dar la impresión de que el presidente turco ha pretendido deliberadamente dar un portazo a la entrada del país en la UE. O al menos, no le ha importado hacerlo.

La situación debería hacernos reflexionar sobre la proliferación de líderes en negativo, políticos elegidos democráticamente, como Trump, que airean una belicosidad alarmante, con la palabra guerra cada día más presente en las páginas de los periódicos; primeros ministros, como Cameron, que llevan a sus ciudadanos a tomar decisiones perjudiciales para sí mismos; o presidentes, como Tayip Erdogan, que han convertido un país casi europeo en un régimen personal autoritario con una población dividida por la mitad.
 
Más allá de la lógica diplomática de los gobiernos europeos, que llaman al diálogo y al consenso con todas las fuerzas políticas, es una evidencia que Turquía ha desandado su camino y se sitúa hoy a años luz de donde estaba en 2004 cuando comenzó oficialmente el proceso para su adhesión a la UE. El Parlamento Europeo pidió ya en noviembre pasado que la candidatura turca se paralizara y hoy, con más motivos todavía, los socialistas exigimos que las negociaciones se suspendan. No podemos seguir planteando un futuro común con un país que ha tomado una ruta inaceptable. No deseamos tener como socio a un líder que recorta libertades, reprime a la oposición y divide a su propio país. Ha sido él, y no nosotros, quien ha cerrado la puerta.

Publicado en 20minutos, 20/04/2017

 

11 de abril de 2017

Comisión AFCO. 11/04/2017


Medidas legítimas para la protección de los denunciantes de irregularidades que, en aras del interés público, revelan información confidencial sobre empresas y organismos públicos.


Mujeres como ella.

Sirvan estas líneas de tributo a Carme Chacón y a las que,como ella, han protagonizado una de las transformaciones más extraordinarias de la historia española: la de la igualdad.

Era Carme un prototipo de la sociedad española de estos últimos cuarenta años. Los mejores de nuestra historia contemporánea. Los que comenzaron a mediados de los setenta del siglo pasado, cuando murió Franco y fuimos capaces de hacer la transición a la democracia con el abrazo reconciliatorio de un país fracturado por la Guerra Civil y por cuarenta años de dictadura. Carme nació entonces, en 1971, y adquirió su conciencia política en la España de los ochenta, cuando gobernaba Felipe González.
De familia humilde, trabajó y estudió, como muchos españoles de la época. Era aquel un país con hambre de progreso. Formaba parte de nuestra cultura superar nuestra condición social de origen, en gran parte influenciados por unos padres, hijos de la guerra, que querían que sus hijos estudiaran como fuera, haciendo los sacrificios que hiciera falta.

Carme fue una de aquellas mujeres jóvenes de los ochenta que acudieron a la universidad multiplicando el número de universitarios que había en España pocos años antes, y logrando que el número de mujeres en ella fuera ligeramente superior al de hombres por primera vez en la historia de nuestro país.
Carme supo desde niña que sufría una cardiopatía severa y nunca limitó su vida por ello. Al contrario, luchó contra esa adversidad con esfuerzos renovados, yo diría con determinación femenina, esa que la mayoría de las mujeres tienen en su ADN para superar un mundo injusto para con ellas. Estudió Derecho, cursó estudios de postgrado, viajó a universidades extranjeras, publicó artículos y texto académicos, y comenzó la difícil carrera de la docencia universitaria.

También se hizo socialista. Orígenes familiares republicanos y contactos progresistas en la universidad y en el pueblo en el que nació le llevaron a la primera lista electoral en Esplugues de Llobregat, donde ejerció de concejal.

Yo la conocí en 2000, en el Congreso de los Diputados, a donde ambos llegamos por primera vez en las elecciones generales de aquel año. Yo había leído un ensayo suyo, un pequeño opúsculo sobre federalismo cooperativo, y cuando me acerqué a ella y se lo dije ella se emocionó porque quien para ella era un referente del PSOE hubiera leído su libro. Recuerdo bien su alegría, que expresaba con una sonrisa abierta, sincera, muy necrológicas de estos días la reflejan bien.
Pero estas líneas que EL CORREO me da la oportunidad de escribir deberían servir para reivindicar lo que en ella era nuclear: su determinación y su compromiso.

Determinación para ser más, para sobreponerse a las adversidades, para superar barreras, para vencer obstáculos.
En solo quince años, Carme lo fue todo y estuvo a punto de ser nuestra secretaria general en el Congreso de Sevilla de 2012. Yo no voté porque no era delegado, pero no oculto que apoyaba a Alfredo Pérez Rubalcaba, y me pregunto hoy qué hubiera pasado si el resultado hubiera sido otro. Como los ejercicios de ucronía política son inútiles, dejo la pregunta como expresión de mis propias dudas. Lo cierto es que Alfredo dimitió en 2014, después de unas elecciones europeas de malos resultados –en las que yo mismo era candidato– y desde entonces estamos como estamos.

Pero ya antes, en 2011, Carme quiso ser candidata a las elecciones generales cuando Rodríguez Zapatero anunció que no volvería a presentarse. Vuelvo a la ucronía, ¿habría obtenido ella mejores resultados que Alfredo Pérez Rubalcaba?
Son preguntas inútiles, pero solo muestran lo lejos que llegó una persona tan joven y tan capaz en tan poco tiempo.
Esa determinación iba unida a su compromiso con nuestras ideas. Era catalanista, pero no nacionalista. Defendía el autogobierno, pero desde una perspectiva federalista. Reivindicaba su lengua y su identidad, pero la compartía con otras lenguas y otras identidades. Catalana y andaluza, como tantos. Catalana y española y europea, sin conflictos internos ni antagonismos. Con sentido de Estado, con mucho sentido común, socialdemócrata moderna, estudiosa y seria en su trabajo, muy responsable.Quizás vivió peligrosamente. Es fácil decirlo ahora, pero siempre nos quedará la duda de si enfrentó u enfermedad con una valentía peligrosa. Quiero creer que murió sin enterarse. Durmió para siempre, pero nos dejó su recuerdo, sus referencias de mujer socialista de una época de la que nos sentimos orgullosos. De la época y de mujeres como ella.

Por eso he querido rendir con estas líneas no solo un homenaje a Carme Chacón, sino a las mujeres que han protagonizado, como ella, una de las transformaciones más extraordinarias de la historia española: la de la igualdad entre mujeres y hombres en una sociedad moderna y justa..

Publicado el 11/04/2017. El Correo.

8 de abril de 2017

La foto de la derrota.

En una tribuna de opinión publicada recientemente en El Mundo, una periodista se preguntaba: "¿Por qué nos niega este Gobierno la foto de la derrota de ETA?" ¿Qué foto es esa?, me pregunto yo. ¿Qué foto nos falta?
Se dice que los vencidos suelen ser más inteligentes que los vencedores porque están obligados a forzar la inteligencia para superar las consecuencias de su derrota. Espero sinceramente que esto no ocurra en este caso.

Hay en algunos círculos políticos y mediáticos una resistencia incomprensible a dar por finalizada la violencia y, peor aún, a dar por derrotada definitivamente a ETA. Digo incomprensiblemente porque al hacerlo alimentan la duda sobre quién es verdaderamente el derrotado.

El final de ETA se produjo hace ya más de cinco años, el 20 de octubre de 2011, cuando la organización terrorista anunció el "fin definitivo" de la violencia. No hubo condiciones previas, no hubo cambios en las leyes ni en los marcos jurídicos y políticos de nuestra democracia, no hubo cambio alguno en la política penitenciaria. Fue un cese unilateral e incondicionado. Algunos nunca pensamos que el final de tan trágica historia fuera tan limpio, tan claro, tan democrático.

Cinco años después anuncian su desarme. Poco importa que lo envuelvan en el celofán de un acto supuestamente político. Poco importa que la teatralización de la entrega de la información sobre la ubicación de sus armas al Gobierno francés se vea acompañada de una propaganda inmerecida, como si les debiéramos algo por hacerlo, o como si ellos fueran los buenos de una película de asesinos. Todo eso es colateral, lo importante es que abandonaron las armas hace cinco años y ahora las entregan. Y mañana disolverán la banda. Siempre soñamos que su final fuera así. Y puesto que la democracia ganó, no cometamos el error de atribuirles a ellos la victoria cuando solemnizan su propia derrota.

Quienes aspiraban a otro final deberían explicarnos cómo debiera haber sido, y si lo hicieran, muchos pensamos que quizá todavía lo estaríamos esperando. ¿Es que ha triunfado su causa? Evidentemente no. Su violencia arruinó su causa. Fue tal la contaminación moral que produjo el terrorismo a la causa nacionalista que lo impulsó que hoy el País Vasco está sereno y estable en el autonomismo, y el PNV, la fuerza política mayoritaria, se aleja de su contacto con sabia prudencia.

Hacen política y están en las instituciones, claro, pero ¿es eso malo? ¿No fue precisamente ese el argumento que la democracia utilizó para deslegitimarles? "Hagan política -les decíamos- y no maten. Utilicen la palabra, participen en las instituciones, usen la democracia". Pues bien, eso es lo que hacen y ese es nuestro triunfo.

Por supuesto, hay causas pendientes y heridas muy abiertas. El relato de la verdad, por ejemplo, es un tema importante. Personalmente, tengo pocas dudas sobre cuál será el relato histórico de esta tragedia. ¡Es tan evidente! No habrá confusión sobre la realidad, porque ni el contexto, ni las equidistancias, ni la represión policial -incluidos sus errores- podrán ser manipulados para falsificar sus horribles crímenes. Habrá negadores del holocausto, pero la fuerza y el drama de las víctimas los borrarán del mapa de la memoria colectiva. Por eso, ellas, las víctimas, deberán permanecer como protagonistas activas de ese relato de la verdad y como causa permanente de nuestros deberes de reparación y justicia.

"Queremos un fin de ETA sin impunidad", se dice también. No hay razones para dudar de que esto está siendo así. La policía sigue investigando atentados y deteniendo a activistas. La justicia sigue produciendo condenas a día de hoy, los condenados están en cárceles y no hay ni una sola medida de atenuación o acortamiento de penas. Es más, el régimen penitenciario de los presos de ETA se produce en cárceles distantes a pesar de que la política de dispersión aplicada no tiene hoy las necesidades y las razones que tenía cuando se adoptó a principios de los años 90 del siglo pasado. Aplicar la Ley Penitenciaria en la perspectiva resocializadora de su función no es impunidad, es justicia.

Publicado en El Huffington Post, 8/04/2017.

3 de abril de 2017

Solidaridad con las victimas de Colombia. 3/04/2017.

 
 


Nota de prensa, 3/04/2017

 Ramón Jáuregui: “En estos momentos de dolor, nuestra solidaridad está con las víctimas, con sus familias y con el conjunto del pueblo colombiano”

El copresidente de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana muestra su tristeza y expresa su solidaridad con los afectados por la avalancha en Mocoa (Colombia), que ha provocado más de 250 muertos.

 "Como amigo del pueblo colombiano, quiero expresar mi tristeza ante la tragedia que ha golpeado este sábado a la ciudad de Mocoa; tristeza que sin duda comparten todos los miembros de EuroLat.

Seguimos con preocupación los trabajos de búsqueda de las personas aún desaparecidas y de atención a los damnificados, esperando que se consumen con éxito lo antes posible. En estos momentos de dolor, nuestra solidaridad está con las víctimas, con sus familias y con el conjunto del pueblo colombiano”.

Según los últimos datos ofrecidos por la Cruz Roja de Colombia, más de 250 personas han fallecido y unos 400 han resultado heridas en la madrugada del sábado tras producirse una avalancha provocada por las intensas lluvias que causaron el desbordamiento de tres ríos que pasan por la ciudad de Mocoa.

Via: Socialistas en el Parlamento Europeo.

Entrevista Radio Euskadi 3/04/2017.

Entrevista en el programa Boulevard de Radio Euskadi. 3/04/2017.

En este enlace.

1 de abril de 2017

Disolución, memoria y perdón.

Hace ya más de cinco años que ETA abandonó la violencia. En los primeros días de abril entregarán las ramas. ¿Qué falta? Que disuelvan la banda. Es a partir de ese hecho que la democracia puede ser generosa y aplicar la ley penitenciaria con flexibilidad y con el sentido de reinserción que late en nuestro sistema punitivo.

Hay una fuerte corriente de pensamiento (y no sé si también de sentimiento) en la derecha española que rechaza cualquier gesto de humanidad con los etarras y que incluso niega lo evidente: la derrota de ETA. A unos les mueve la venganza y a otros el sectarismo de no querer reconocer que ETA fue derrotada en la etapa de Rubalcaba y Zapatero aunque fuera la democracia en su conjunto (sociedad, policía, leyes, etc.) quien la venció realmente. Algunos hasta piden al Gobierno español que no nos niegue la “foto de la derrota”. Yo no sé muy bien qué foto es esa ni qué necesidad hay de inmortalizar lo que todos sabemos: que ETA terminó hace cinco años y que vivimos en paz desde aquel venturoso 20 de octubre de 2011.

Los vascos sí lo sabemos. Quienes allí viven lo saben bien. Pero quedan cosas por hacer. La primera es hacer irreversible la paz con la disolución de la banda después de su desarme. La segunda es acercar a los presos a cárceles próximas al País Vasco. Ya no hay razones ni políticas, ni policiales ni siquiera legales para mantener la dispersión. 

La tercera es construir un relato de lo sucedido basado en la verdad. Las víctimas deben ser el eje de esa memoria y los testigos de una realidad incontrovertible. No puede haber equidistancias ni contextos justificativos de su terrorismo. 

En ese contexto, la flexibilidad en la aplicación de la ley penitenciaria, humaniza y facilita una reinserción necesaria. La generosidad es la virtud del vencedor. La democracia española puede ser generosa porque ha derrotado a la violencia. La generosidad y la inteligencia en este asunto nos ayudarán a superar con bien esta trágica página de nuestra historia. No se trata de eximir de la culpa ni de acortar las condenas, sino de aplicar la justicia con generosidad. La ley lo permite y no por ello deja de ser justicia. 

Publicado en Vida Nueva, 1 abril 2017
Ramón Jáuregui Atondo.
Eurodiputado

31 de marzo de 2017

Nota de prensa: Últimos acontecimientos Venezuela.

Nota de prensa, 31/03/2016.

Ramón Jáuregui: "Los últimos acontecimentos en Venezuela suponen una flagrante vulneración del Estado de Derecho".

Declaración de Ramón Jáuregui, copresidente de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (EuroLat).

"Venezuela vive momentos dramáticos ante los cuales, como demócratas y como amigos de ese país, no podemos permanecer indiferentes".

La decisión del Tribunal Supremo de Justicia de inhabilitar a la Asamblea Nacional, despierta una aguda preocupación en toda persona amante de la democracia, máxime cuando viene precedida de la retirada de la inmunidad a los parlamentarios. Es preciso subrayar que los parlamentarios que componen la Asamblea Nacional son representantes del pueblo venezolano elegidos legítima y democráticamente. Despojar a la Asamblea de sus poderes por vía judicial pone en cuestión la vigencia de la separación de poderes y del Estado de Derecho en Venezuela.

Esta es una situación de flagrante vulneración de la Constitución de Venezuela, absolutamente inaceptable desde nuestra perspectiva democrática, que debe resolverse cuanto antes por cauces legales y democráticos:

1. Restituyendo los poderes a la Asamblea y la inmunidad a los parlamentarios.
2. Acordando un calendario urgente para la celebración de las elecciones a gobernadores de las pronuncias que debieron celebrarse el año pasado y están paralizadas sin explicación alguna.
3. La comunidad internacional debe fijar una posición común respecto a la salida de Venezuela de esta crisis y debe hacerlo contando especialmente con la opinión de los países de la región.
4. De conformidad con lo que ha señalado la portavocía del Servicio Europeo de Acción Exterior, es preciso fijar por consenso un calendario electoral que resuelva definitivamente la crisis creada.

Entre tanto, llamamos a todas las partes y al conjunto del pueblo de Venezuela a mantener la calma y respetar el orden público, para que estos momentos de incertidumbre se resuelvan de forma pacífica.





Entrevista revista "El Siglo" 31/03/2017

 31/03/2017.

-Victoria del Brexit, las fuerzas antieuropeas y xenófobas fortalecidas en la mayoría de los países… ¿Qué le pasa a Europa?


 -Le pasa fundamentalmente que la gestión económica de la crisis ha provocado una brecha entre el norte y el sur de Europa. La gestión de la crisis migratoria lo ha hecho entre el este y el oeste. Y los sentimientos antieuropeos han crecido bajo el manto de un populismo fácil, de una culpabilización falsaria a Europa de todos los males.

 -Sesenta años después del Tratado de Roma, ¿el modelo de construcción europeo ha tocado techo?

 -Estos sesenta años han sido extraordinarios, no podemos perder esa perspectiva. No hay un lugar en el mundo donde se haya construido una unión supranacional de paz, progreso, libertad y Estado del bienestar como se ha hecho en Europa. Pero, probablemente, el método de una Europa muy grande, que se ampliaba sucesivamente y pretendía una Europa única para todos sí ha tocado techo. Este modelo ha estallado con las brechas de las que hablaba antes y con el nacimiento del neonacionalismo, populista y antieuropeo. Yo pienso que una Europa flexible es inevitable. Una Europa que se pone de acuerdo en el núcleo duro del euro, que decide avanzar a través de lo que llamamos la cooperación reforzada y que no está dispuesta a limitar su integración por la conquista de una unanimidad imposible. Va a ser la reformulación de la Unión paralelamente a la negociación de la salida del Reino Unido.

 -¿Qué consecuencias puede tener el Brexit para el futuro de Europa?

 -El Brexit nos obliga a reformular la Unión. También nos obliga a una negociación muy compleja para asegurar los derechos de los ciudadanos europeos en el Reino Unido, que son 3,2 millones de personas. Y para asegurar un marco de relación económica y comercial con un Reino Unido que es demasiado importante como para llevarnos mal. Es una negociación compleja que tiene que acabar bien y al mismo tiempo es una oportunidad para construir la Europa flexible del futuro.

 -¿El crecimiento de la derecha xenófoba es pasajero?

 -Pienso que Le Pen no va a ganar, absoluto. Y que 2017 va a ser el comienzo del fin de ese antieuropeísmo barato. Creo que Francia y Alemania definirán dos nuevos liderazgos europeístas a partir de septiembre de este año, junto con los países del euro que queremos avanzar. La reunión de Versalles es bastante significativa, pocos días después de que la Comisión Europea presentara los cincos escenarios del llamado Libro Blanco. El 2017, que aparecía como una tormenta perfecta para el proyecto europeo no va a hundir el barco.

 -En un contexto en el que la socialdemocracia europea atraviesa por serios problemas, el PSOE afronta un congreso para renovar su liderazgo. ¿Por qué ha decidido posicionarse a favor de Susana Díaz?

 -Es la opción más segura desde el punto de vista del proyecto socialdemócrata en el que creo.

 -¿Qué define ese proyecto?

 -Lo define una izquierda moderna, un partido de mayorías que aspira por tanto a ganar las elecciones. Es una izquierda que quiere gobernar, que cree en el Boletín Oficial para transformar y que no es una izquierda acomplejada. Es el proyecto que puede ganar el centro social para tener una mayoría.

 -¿Qué es lo que le está faltando a la socialdemocracia europea?

 -En primer lugar, abanderar una política fuerte contra la desigualdad, que se ha visto acentuada con la crisis. Una política integral, amplia, que no se resuelve sólo con fórmulas mágicas que crean de pronto una renta de inserción y que toca la revisión de salarios bajos y las políticas públicas. En segundo lugar, una agenda potente para gobernar la globalización desde una perspectiva progresista. Es decir, admitiendo que el Estado nación se ha quedado muy pequeño para la realización de nuestras reivindicaciones, por ejemplo en torno a una fiscalidad justa o al cambio climático, las grandes causas progresistas de la humanidad reclaman una gobernanza de la globalización. Eso exige, fundamentalmente, Europa, una Europa potente en la organización del mundo. Esas dos son las urgencias de la izquierda en este momento.

-¿Le está sorprendiendo el apoyo con el que ha venido contando Sánchez en los actos que ha realizado?

 -Sí.

 -Tras los casos de Corbyn o Hamon, elegidos por la militancia, pero que no remontan en las encuestas. ¿El PSOE también se enfrenta ahora al dilema en el que los militantes no siempre eligen lo que quieren las élites e, incluso, los votantes del partido?

 -Los votantes, no lo sé. Cuando hablamos de votantes, descubrimos que la definición ideológica más a la izquierda constriñe la masa electoral hacia porcentajes relativamente bajos que incapacitan para ganar las elecciones. Es el caso de Benoit Hamon, que puede llegar al 15% o del señor Corbyn en el Reino Unido. No aspiro a un partido del 15%. Más allá de que hay un izquierdismo indefinido que no es creíble por la mayoría de la población. Es el caso de la experiencia griega. Un partido que arrasa electoralmente por la debacle de los dos grandes partidos en Grecia y que prácticamente ocupa todo el electorado del país, que es Syriza, dos años después no presenta un balance de novedad. Lo que lleva a pensar que hay una cierta retórica en ese izquierdismo. En segundo lugar, además de esa limitación, me preocupa la fractura entre militantes y dirigentes. El PSOE nunca ha tenido esa fractura, jamás. Durante 40 años hemos mantenido al partido extraordinariamente bien vertebrado, desde los años 70. Hemos estado llevando a cabo grandes tareas, a veces épicas, con una simbiosis extraordinaria. Pienso en la lucha contra el terrorismo, en la Transición española, en la Constitución, en el Estado de las autonomías, la integración en Europa, los derechos extendidos por Zapatero… El partido siempre ha sabido a qué jugábamos. La fractura entre militantes y dirigentes es algo que me preocupa enormemente y en gran parte se ha producido el año pasado.

 -¿Y a qué se ha debido esa fractura?

 -A que hemos gobernado muy mal la gestión del Gobierno. En concreto, me pregunto… Y no hago acusaciones a Pedro en particular, porque creo que hizo muy bien intentando formar un gobierno con Ciudadanos… Pero al día siguiente de que la investidura fracasara, teníamos que haberle exigido a Rajoy que se sometiera a la investidura, porque era el siguiente partido que tenía la obligación de gobernar y tendríamos que habernos abstenido entonces. Hoy tendríamos un gobierno del PP con 123 diputados, no 137, tendríamos un pacto de oposición PSOE-Ciudadanos y a Podemos como único responsable de que no hubiera un gobierno alternativo. La mala gestión empezó en ese momento. Esto nos llevó hasta octubre de 2016, para acabar ciertamente muy fracturados con la decisión de la abstención para evitar las terceras elecciones. Pero a partir de ese momento, seguir enarbolando la fractura entre militantes y dirigentes me parece de una irresponsabilidad incalificable. Me parece lo más grave de lo que está pasando en el PSOE.

 -¿El acto de presentación de la candidatura de Susana Díaz, acompañada por las grandes figuras del partido, puede marcar una antes y un después en las primarias y frenar este apoyo que parece recoger Sánchez?

 -No lo sé. Pienso que muchos de los que dimos ese paso lo hemos hecho porque creemos que otras alternativas no son buenas para el partido y para España. Si de ahí se deriva un cambio rotundo en las primarias, es pronto para decirlo. Vamos a respetar a los tres contendientes, a esperar que el partido lleve a cabo las primarias con serenidad y fraternidad. E incluso que haya un debate político de altura en la televisión. Y los he visto en Francia y han prestigiado las primarias. Espero que sepamos hacerlo así. Me pareció especialmente oportuno el mensaje de Susana Díaz diciendo “no hablemos mal de los compañeros nunca”. Lo último que quiero es que el partido se divida más y nos hagamos más daño.
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Foto: SANTOS CIRILO
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